Fui de viaje a Marruecos con el objetivo de subir al Toubkal, el pico más alto de Marruecos y de toda África del Norte, ¡y lo hice! También tenía muchas ganas de hacer yoga y surf, y buscando encontré a The Yogi Surfer, un hotel boutique ubicado en plena bahía de Taghazout.

Mi experiencia en The Yogi Surfer fue simplemente espectacular. Este hotel boutique de yoga y surf es un lugar perfecto para aquellos que buscan una escapada activa y relajante a la vez. La ubicación es inmejorable, en la cima de una pequeña colina con vistas al océano Atlántico. Lo mejor de todo es disfrutar de las vistas des de la azotea, con piscina y tarima de madera para practicar yoga. Diseñado y decorado con muy buen gusto, con colores nudes y detalles tradicionales marroquís. Habitaciones espaciosas y con mucha luz natural. La comida es deliciosa y variada. El personal es amable y servicial, siempre dispuesto a ayudar con cualquier cosa que necesites. En general, recomiendo este hotel por su ambiente, su servicio, por la comida y por la calidad del servicio.

Yoga & Surf

Reservé una estancia de yoga y surf. El surf incluye todo lo que necesitas para tener una experiencia inolvidable en el océano, desde tablas hasta trajes de neopreno. Los instructores de surf son increíblemente atentos y amables, siempre dispuestos a ayudarte a coger esa primera ola y/o a mejorar tu técnica, depende de tu nivel. Asimismo, cada día buscan el mejor lugar para ir a surfear, des de Ruins hasta Ifni. Además de las lecciones de surf, el hotel también ofrece clases de yoga, lo que fue un gran plus para mí. Las clases de yoga me ayudaron a equilibrar el cuerpo después de todo un día en el agua. El rincón de la azotea para practicar yoga es genial y está bien equipado con esterillas, bloques y accesorios de yoga. También ofrecen otras actividades como sandboarding en las dunas, visitar el zoco de Agadir y explorar Paradise Valley.

Habitaciones, espacios comunes & comida

Tiene seis habitaciones privadas y dos compartidas, cada una con baño privado. Las habitaciones son limpias, espaciosas y con mucha luz natural, decoradas con muy buen gusto y con todo lo necesario para una estancia. Lo que más me gusta de la decoración son los colores nudes, los materiales naturales y la madera tallada. ¡Todo encaja! La azotea para mí fue lo mejor, por las vistas, por la piscina y por la tranquilidad. Mi momento favorito del día era levantarme pronto y disfrutar de la piscina para mi sola un buen rato. ¡Creo que la primera foto lo dice todo!

Tiene dos comedores, uno central y otro lateral, y un espacio para relajarse junto a la recepción. El comedor central es abierto pero acogedor e íntimo a la vez, la mesa central es circular, es como el corazón del hotel. La comida está super buena, con cenas y desayunos generosos y deliciosos. El chef y su equipo preparan comida vibrante, variada y saludable. No tienes la necesidad de comer fuera del hotel. Para poner una pequeña pega, comentaré que la cantidad de comida para llevar a las lecciones de surf es un poco justa, pero continua siendo deliciosa.

En resumen, The Yogi Surfer es un hotel estupendo para desconectar y disfrutar de un ambiente activo y relajado a la vez. El hotel es precioso y el personal atento y amable. Sin duda lo recomiendo a cualquiera que busque una escapada para aprender a surfear, practicar yoga y relajarse. ¡Un lugar para volver!

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